Por Luis Aníbal Medrano Silverio
A raíz de las persistentes y dañinas lluvias que han estado afectando diferentes zonas de la República Dominicana, y en el caso específico del Gran Santo Domingo, donde la irresponsabilidad ciudadana en dos direcciones afecta sensiblemente la calidad de vida de forma colectiva, llama la atención el interés desde el ámbito oficial por corregir ese entuerto de larga data.
Es gravísimo el problema de la acumulación de las aguas arrojadas por los fenómenos atmosféricos que nos embisten, cuyo camino a su destino final es impedido por la acumulación de basura, en todas sus categorías, lanzada por desaprensivos, indisciplinados e inmorales que, a pesar de conocer los efectos secundarios de esa mala práctica, son reincidentes en ella.
En ese tenor, recientemente el ingeniero Felipe Antonio Suberví Hernández, mejor conocido como «Fellito», director general de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), elevó un grito profundo para que corrijamos, aunque sea gradualmente, ese comportamiento trastornador de la vida normal de los ciudadanos.
Fellito alzó su voz con claridad y precisión, imploró en cierto modo, que la ciudadanía tome conciencia, porque cada ser humano cumpla con las leyes y ordenanzas que rigen la materia, y lo hizo recordando que optar por la disciplina es un beneficio para todos.
El funcionario, al igual que el presidente Luis Abinader y todos los pensantes con justeza, aclara que los sistemas hidráulicos del Gran Santo Domingo no están diseñados para los niveles de lluvia ocurridos en todos estos días, pero defendió la efectividad en ese orden de las obras que ha realizado la entidad que encabeza.
Citó los casos de Cristo Park y los 19 kilómetros de cañada que hasta ahora han entregado, expresando con mucho orgullo que “al día de hoy, con toda la crecida que ha habido, nosotros diseñamos allí con factores de seguridad de 3 y 4 veces la capacidad del caudal que lleva eso”.
Fellito Suberví deslinda la responsabilidad en la deficiencia heredada por la falta de un sistema hidráulico; por eso es muy acertada la invitación al liderazgo de la República Dominicana, a los medios de comunicación, a los comunicadores y a la ciudadanía en sentido general, para unificar criterios sin bandería política para iniciar una campaña con el tema de crear conciencia sobre el mal manejo de la basura.
Definitivamente, no habrá solución definitiva sin el concurso de la ciudadanía, acompañando al sector oficial en esa importante tarea. No importa que compren mil camiones por municipios, igual cantidad de camiones hidro; si los ciudadanos continúan irrespetando las reglas de juego, arrojando basura a trocha y mocha, no habrá forma de evitar desastres.
Ya quisiéramos que el grito de Fellito se escuche en cada rincón, no solo del Gran Santo Domingo, sino en cada ciudad del país donde la desobediencia ciudadana campea por sus fueros para que el civismo prevalezca.
El autor es periodista, municipalista y político








