Roberto Monclus
El presidente Luis Abinader viajará a Panamá y se ha informado que será el orador principal en un evento mundial donde se analizará el impacto de las zonas francas
Las zonas francas se han consolidado como uno de los principales instrumentos para impulsar el comercio y la producción mundial. Actualmente existen más de 5,000 zonas económicas especiales en más de 140 países, generando millones de empleos y movilizando una parte considerable del comercio internacional. Según organismos internacionales, estas plataformas industriales y logísticas participan en cerca del 20 % del comercio global de mercancías y aportan billones de dólares a la economía mundial cada año. Países como China, Vietnam e India han utilizado las zonas francas como motores de crecimiento industrial, exportador y tecnológico.
En América Latina y el Caribe, las zonas francas representan uno de los pilares de las exportaciones manufactureras. Economías como México, Costa Rica, Panamá y República Dominicana han fortalecido su competitividad mediante incentivos fiscales, infraestructura logística y acceso preferencial a mercados internacionales. El auge del “nearshoring”, provocado por la reorganización de las cadenas globales de suministro, ha incrementado el interés de empresas estadounidenses y europeas por instalar operaciones en la región.
En la República Dominicana, las zonas francas comenzaron a desarrollarse formalmente entre finales de los años 60 y principios de los 70. Uno de los primeros parques industriales surgió en La Romana, impulsado inicialmente por inversiones vinculadas a la industria azucarera y posteriormente orientado a la manufactura de exportación. Con la aprobación de leyes de incentivos y exenciones fiscales, el sector experimentó una rápida expansión durante las décadas de 1980 y 1990, convirtiéndose en uno de los principales generadores de empleo formal del país.
Actualmente, las zonas francas dominicanas generan más de 198,000 empleos directos y operan a través de más de 850 empresas instaladas en alrededor de 90 parques industriales distribuidos en distintas provincias. Las exportaciones del sector superan los US$8,600 millones anuales, representando cerca del 67 % de las exportaciones totales del país. Asimismo, el sector aporta aproximadamente entre un 3.5 % y 4 % del Producto Interno Bruto nacional, consolidándose como uno de los principales pilares económicos de la nación. Ciudades como Santiago de los Caballeros, Santo Domingo y San Pedro de Macorís concentran importantes operaciones manufactureras y de servicios.
El sector dominicano ha evolucionado desde una dependencia de la industria textil hacia actividades de mayor valor agregado, incluyendo dispositivos médicos, cigarros premium, manufactura electrónica, centros tecnológicos y servicios empresariales. En el contexto actual de transformación digital y relocalización industrial, la República Dominicana se perfila como uno de los principales destinos de inversión en el Caribe y Centroamérica. Expertos consideran que el fortalecimiento del capital humano, la modernización tecnológica y la expansión logística serán fundamentales para aumentar el aporte de las zonas francas al PIB nacional y mantener la competitividad internacional del país.









