Santo Domingo. El Dr. Isaías Ramos, del Frente Cívico y Social, advirtió que República Dominicana no puede seguir confundiendo lucha anticorrupción con espectáculo mediático, porque “una justicia que entretiene la indignación, pero no recupera bienes ni cambia reglas, no repara al pueblo”.
Ramos afirmó que la corrupción no vive solo en expedientes, titulares o ruedas de prensa, sino que se siente “cuando falta medicina en un hospital, cuando una escuela se deteriora, cuando un apagón apaga un negocio, cuando una familia se endeuda para comer y cuando un joven descubre que el mérito no pesa tanto como la conexión”.
El dirigente cívico sostuvo que la corrupción es “una fábrica de inmovilidad social”, porque roba dinero, confianza, oportunidades, futuro y dignidad. Citó el informe de clima social de LS Consulting, que identifica corrupción y costo de vida como ejes del malestar, y muestra que 78% de los consultados siente que el gobierno no da el ejemplo cuando pide austeridad.
“Mientras el pueblo recorta, se endeuda y sacrifica salud, alimentación y tranquilidad, arriba muchas veces no se ve la misma disciplina ni transparencia”, expresó.
Ramos preguntó para qué se aprobó la Ley de Extinción de Dominio si los bienes ilícitos no se persiguen con firmeza y si lo recuperado no vuelve a escuelas, hospitales, agua, seguridad, electricidad y oportunidades. Recordó que la Ley núm. 340-22 regula una acción autónoma, independiente y patrimonial contra bienes ilícitos, con garantías, audiencia pública, oral y contradictoria, prueba, defensa y decisión judicial.
“No hablamos de quitar bienes por presión política ni por condena mediática. Hablamos de aplicar la ley con debido proceso, transparencia y respeto a terceros de buena fe. Pero si un tribunal determina que un bien tiene origen o destino ilícito, ese patrimonio no puede seguir protegido por la lentitud, la influencia o el poder económico”, puntualizó.
El Dr. Ramos propuso crear un registro público de bienes recuperados, auditorías de subsidios y exenciones, contrataciones transparentes, control ciudadano de obras, protección a denunciantes y destino social de los recursos recuperados.
“La justicia verdadera no persigue por venganza: recupera, repara y previene. No es dividir al país. Es unir a la ciudadanía alrededor de una regla básica: quien robe al pueblo debe responder ante la justicia y ante la República”, concluyó.
“Ya basta de justicia-espectáculo: lo robado debe volver al pueblo y la República debe ser gobernada con orden constitucional.”








