HATILLO, Sánchez Ramírez. Bajo la coordinación de Barrick Pueblo Viejo un grupo de más de 350 voluntarios, integrados por comunitarios, estudiantes y colaboradores de la empresa, aunaron esfuerzos para sembrar 2,000 plantas de cacao y candongo en la cuenca del arroyo Margajita, en la comunidad de Hatillo. La jornada se llevó a cabo dentro del marco de la campaña ambiental global «A Limpiar el Mundo», orientada a promover la protección de los ecosistemas.
Esta intervención es la sexta jornada de reforestación realizada en Hatillo y la segunda en lo que va del año 2026, luego de una actividad inicial realizada entre junio y julio donde se plantaron 1,581 especies nativas. En total, el plan de compensación forestal desplegado en la zona acumula 3,581 plantas nativas sembradas en esta cuenca durante el presente año.
Durante la jornada, Giselle Valera, presidenta de Barrick Pueblo Viejo, destacó el compromiso a largo plazo de estas iniciativas. «La sostenibilidad apunta a hacer uso de los recursos, pero dejarles ese mismo derecho a las generaciones futuras. Por eso creo que nosotros lo que estamos haciendo hoy va más allá de sembrar, es dejar un legado sostenible para todas las comunidades que se benefician del arroyo Margajita, todas las comunidades vecinas», apuntó.
Recuperación de la biodiversidad local
El arroyo Margajita albergaba históricamente una alta acidez en sus aguas debido al contacto de las lluvias con minerales sulfurados expuestos por antiguos pasivos ambientales, previos a las operaciones de Barrick Pueblo Viejo.
Con el funcionamiento continuo de la planta de tratamiento de aguas operada por la minera y el establecimiento de barreras vegetales en la cuenca, el cuerpo de agua ha mostrado una recuperación paulatina que ha permitido el retorno de peces, insectos acuáticos y aves como paticos y carrados, especies que no habitaban en la zona desde hace tres décadas.
Las intervenciones buscan mitigar la erosión del suelo en las 1.2 hectáreas abordadas. La siembra de especies como la cabirma, el mara y la guama actúa como un filtro natural que reduce el arrastre de sedimentos hacia la corriente que desemboca en el embalse de la presa de Hatillo.
Por su parte, la inclusión de especies como el candongo responde a los esfuerzos por proteger flora catalogada en la Lista Roja nacional en estado crítico, convirtiendo las márgenes del arroyo en una zona de amortiguamiento y conservaciónn genética.
Para dar seguimiento al impacto ecológico de estas acciones y verificar la calidad de los cuerpos de agua, la empresa ejecuta anualmente Monitoreos Hidrobiológicos Participativos, los cuales cuentan con la integración de universidades locales y representantes de las comunidades vecinas.









