Por JUAN LÓPEZ
Con motivo de la celebración del 182 aniversario de nuestra gesta patriótica de la Independencia Nacional, el pasado 27 de febrero, el presidente Abinader, cumpliendo un mandato constitucional (artículos Nos. 114 y 128), pronunció un mensaje (muy extenso, 86 páginas en 2 horas, 44 minutos) para “rendir cuentas de las ejecutorias de su gobierno durante el 2025” ante el Congreso Nacional (en asamblea conjunta).
Valiéndose de un montaje combinado con “drama, exhibiciones fotográficas, testigos invitados, indignación, indirectas a los líderes de la oposición que le antecedieron como gobiernos (Leonel Fernández y Danilo Medina) y hasta un poco de humor-irónico” para presentar una República Dominicana (RD) “realizada con un pueblo disfrutando de paz, progreso y de bienestar”, gracias a las “ejecutorias” de su gobierno en el 2025.
Días antes, las cúpulas de las iglesias católicas y evangélicas, en sendos mensajes, también a propósito de dicho aniversario, se refirieron a las vicisitudes de la “idílica RD” que contienen coincidencias en significativas diferencias con el país “dibujado en papel” con palabras del mensaje presidencial.
En públicas respuestas al referido mensaje presidencial, también la oposición política del país, a través de los tres principales partidos (FP, PLD y PRD) y otras organizaciones, se pronunció con mensajes contestatarios, horas más tarde del mismo 27 de febrero.
No obstante sus coincidencias en varios aspectos, los líderes de las iglesias católicas y evangélicas no realizaron reuniones ni acuerdos para elaborar sus mensajes. Tampoco hubo encuentros y mucho menos concertación alguna entre los dirigentes de los partidos FP, PLD y PRD para expresar sus posiciones con respecto al “rendimiento de cuentas” del presidente Abinader. ¡No era necesario!
La Conferencia del Episcopado Dominicano, en voz de monseñor Faustino Burgos, secretario general del Episcopado, el pasado 24 de febrero, presentó su acostumbrado mensaje con motivo de la Independencia Nacional, en cuyo contenido se manifiestan orientaciones socio-políticas y críticas por la proliferación del narcotráfico y consumo de drogas, la inseguridad ciudadana y contra la explotación indiscriminada de los recursos naturales.
El Episcopado también reclama transparencia y acción contra la corrupción administrativa y la impunidad, advierte sobre ideologías que afectan la dignidad humana y la estructura familiar, reiterando su demanda de proteger el núcleo familiar ante ciertas propuestas de reformas legislativas. El mensaje concluye animando a la ciudadanía a no caer en la desesperanza y a trabajar por un futuro más justo, fraterno y solidario.
Con similares contenidos se publicaron las reflexiones pastorales del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), el pasado 26 de febrero. Los evangélicos afirman que la democracia dominicana está amenazada con pretendidas ideologías modernas que atentan contra la moral, las buenas costumbres y la familia dominicana.
El CODUE enfatiza la necesidad de actuar contra los males sociales que afectan a la RD: aumentos de la criminalidad, de la inseguridad ciudadana, del microtráfico, embarazo en adolescente y la deshumanización de la medicina. La necesidad de enfrentar la corrupción y la impunidad, exhortando a la justicia a ser más equitativa e independiente.
Como se puede observar, las iglesias católicas y evangélicas no coinciden con “la RD dibujada” por el presidente Abinader en su «rendimiento de cuentas».
Con objetividad, citando datos, acontecimientos y determinadas ejecutorias; la oposición política apostrofó el “rendimiento de cuentas” del presidente Abinader:
Para la Fuerza del Pueblo (FP), en palabras de su líder, el expresidente Leonel Fernández, el mensaje presidencial evidenció una “desconexión total” entre la narrativa oficial y la realidad del pueblo dominicano.
En nombre del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), su secretario general, Johnny Pujols, expresó que el presidente Abinader, en su “rendimiento de cuentas” por vergüenza no se refirió a la realidad que actualmente padece el pueblo dominicano. Al respecto presentó una extensa lista de situaciones sociales y económicas que afectan la calidad de vida del pueblo y que son totalmente contrarias a “las dibujadas con palabras y promesas incumplidas” del gobierno del PRM-Abinader.
Representando al Partido Revolucionario Dominicano (PRD), su presidente Miguel Vargas Maldonado afirmó que: “el rendimiento de cuentas fue la confirmación del fracaso de una gestión marcada por la improvisación, la incapacidad, y la indolencia frente a los problemas reales del pueblo dominicano, que el país recibió con desilusión; pero sin sorpresa.”
Las referencias y citas de los mensajes de las iglesias católicas y evangélicas y del liderato político de oposición, respondiendo al «rendimiento de cuentas” del presidente Abinader, en nuestra reflexión de hoy es, sencillamente, porque los refrendamos y valoramos como oportunos en sus formas y contenidos ya que cumplen con el deber moral, ético, social y político de ser contrapeso al conjunto de falacias contenidas en el mamotreto que, con palabras hueras, el presidente Abinader pretendió confundir y marear al noble pueblo dominicano.
En la celebración de la gloriosa Independencia Nacional y siempre, honremos con la verdad, la transparencia y el respeto a nuestros héroes y mártires que hicieron posible la existencia de la República Dominicana como país libre y soberano. ¡Glorias eternas a Duarte, Sánchez, Mella y Luperón!









