Por Elías Cornelio
Como dominicano, entiendo que es importante la propuesta presentada para modificar la Ley 33-18 sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos. Sin embargo, hay temas fundamentales que debieron plantearse con claridad antes de impulsar cualquier reforma.
Primero . El PRM pretende ahora presentar modificaciones para enfrentar la infiltración de recursos provenientes de actividades ilícitas en el sistema de partidos políticos, como el narcotráfico o la corrupción. No obstante, ese es un problema que ni siquiera han podido resolver dentro de su propia organización.
Durante estos cinco años y medio de gobierno hemos visto, como nunca antes en la historia reciente de la República Dominicana, múltiples señalamientos y casos que vinculan estructuras del poder con este tipo de actividades.
Segundo . El presidente del PRM, José Ignacio Paliza, debería primero asumir un ejercicio de responsabilidad política y realizar un mea culpa por no haber logrado establecer los controles necesarios dentro de su partido. La realidad es que, bajo su liderazgo, personas señaladas por vínculos con el narcotráfico lograron ocupar espacios de poder y convertirse en tomadores de decisiones importantes para el país.
Antes de intentar reformar las reglas del sistema político dominicano, lo primero que corresponde es predicar con el ejemplo, garantizar controles reales dentro de su propia organización y demostrar que existe voluntad genuina de limpiar la política dominicana de dinero ilícito.
Este es nuestro comentario ante una realidad que hoy enfrenta la democracia dominicana y que no puede seguir siendo ignorada.
Más sobre el autor:El autor es miembro del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana






