Santo Domingo Oeste.– La acumulación de desechos sólidos en la cañada de Guajimía continúa deteriorando las condiciones de vida de cientos de familias, en medio de una problemática que, según denuncian los residentes, se ha prolongado durante años sin una solución definitiva por parte de las autoridades.
El cúmulo de basura —compuesto por plásticos, escombros, electrodomésticos en desuso y otros residuos— está obstruyendo el flujo natural de las aguas contaminadas que recorren la cañada, generando un ambiente de insalubridad que mantiene en alerta a las comunidades cercanas.
Moradores de sectores aledaños aseguran que la situación se ha vuelto crítica, especialmente en tiempos de lluvia, cuando las aguas negras no pueden circular con normalidad y terminan desbordándose hacia las viviendas. Esta realidad no solo provoca pérdidas materiales, sino que también incrementa el riesgo de enfermedades.
“Los malos olores son insoportables y los mosquitos no nos dejan vivir tranquilos. Aquí hay niños y envejecientes que están expuestos a todo tipo de infecciones”, expresó una residente afectada, quien pidió la intervención inmediata de las autoridades.
Además de la proliferación de insectos, los comunitarios advierten sobre la presencia de ratas y otros vectores, lo que aumenta el temor ante posibles brotes de enfermedades como dengue, leptospirosis y afecciones respiratorias.
A pesar de que en distintas ocasiones se han realizado operativos de limpieza, los residentes consideran que estas acciones han sido insuficientes y temporales. Señalan la falta de un plan integral que incluya saneamiento permanente, educación ciudadana y vigilancia para evitar que continúe el vertido indiscriminado de basura.
Los comunitarios hacen un llamado directo a las autoridades municipales, al Ministerio de Medio Ambiente y a las instituciones responsables del manejo de residuos, para que asuman con urgencia esta problemática que impacta la salud pública y el medio ambiente.
Asimismo, insisten en la necesidad de implementar soluciones estructurales, como el encauzamiento adecuado de la cañada, sistemas de drenaje eficientes y programas sostenibles de recogida de desechos.
“Llevamos años en lo mismo. Prometen y prometen, pero la realidad sigue igual o peor. No queremos más paliativos, necesitamos una solución definitiva”, manifestaron.
Mientras tanto, la cañada de Guajimía sigue siendo un reflejo de una problemática más amplia relacionada con la gestión de residuos y la planificación urbana, que continúa afectando a comunidades vulnerables en el Gran Santo Domingo.








