Jarabacoa, R.D.– Una contundente alerta sobre la realidad que enfrentan los niños, niñas y adolescentes marcó la charla “Corresponsabilidad frente a la vulnerabilidad de los NNA”, impartida por Luis Joel Martínez Ogando, Asistente Coordinador del Despacho Fiscal Titular de Puerto Plata, durante el seminario de liderazgo juvenil RYLA organizado por Rotaract 4060 en Jarabacoa.
Durante su intervención, el especialista reveló cifras que estremecieron a los presentes: más del 60 % de los niños entre 1 y 14 años ha sufrido algún tipo de violencia, incluso dentro de su propio hogar, según estimaciones de UNICEF. Asimismo, cerca del 70 % de los menores de entre 1 y 4 años recibe castigos violentos como forma de disciplina.
“Esto no es normal. No es crianza. Es violencia”, enfatizó Martínez Ogando, al tiempo que llamó a desmontar prácticas culturales que normalizan el maltrato infantil.
El expositor centró su charla en el concepto de corresponsabilidad, explicando que la protección de los niños, niñas y adolescentes no recae en una sola institución, sino en tres actores fundamentales: la familia, la sociedad y el Estado.
En ese sentido, destacó que la familia constituye el primer espacio de protección, con el deber de cuidar, educar, proteger y generar bienestar.
Mientras que el Estado debe garantizar políticas públicas y mecanismos efectivos que resguarden los derechos de la niñez, conforme a lo establecido en la Ley 136-03.
Por su parte, la sociedad —integrada por escuelas, vecinos, iglesias y ciudadanos— juega un rol clave al identificar y denunciar situaciones de abuso.
Uno de los momentos más impactantes de la charla fue cuando el conferencista planteó a los participantes: “Si un niño de tu comunidad está siendo maltratado, ¿sabrías qué hacer? ¿A quién acudir? ¿Denunciarías?”
Martínez Ogando recordó que, según el Código Procesal Penal, cualquier ciudadano puede denunciar un delito, y en algunos casos existe incluso la obligación de hacerlo, especialmente para funcionarios públicos, profesionales de la salud y docentes.
Asimismo, explicó que las denuncias pueden realizarse de manera oral o escrita, y reiteró que actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre la protección y la tragedia.
“Proteger a nuestros niños, niñas y adolescentes no es responsabilidad de una sola persona… es una corresponsabilidad de la familia, la comunidad y del Estado. Frente a esta realidad, todos estamos llamados a actuar”, concluyó.









